Nos guste o no nos guste, el sexo ocupa un espacio muy amplio en nuestra sociedad. Es innegable que mueve muchísimo poder, vemos el interés que genera, las dificultades, las preocupaciones. Nos atrapa en las películas, en las series, en los vídeos de música, en los libros. En general, muchas de las historias en las que vemos cómo se explotan adecuadamente la atracción y los juegos de seducción consiguen despertar un gran interés.
Debido a esta gran importancia que hemos construido alrededor del sexo, y a que durante mucho tiempo esto se ha visto como algo tabú, algo sucio o que no debería ser deseable públicamente, nuestra educación sexual se ha visto mermada y siguen existiendo equivocaciones muy grandes todavía. Sin embargo, existen disciplinas, como la sexología, que tratan de contrarrestar esto. En concreto, la sexología estudia científicamente todo lo relacionado con el sexo, pero… ¿Significa eso que habla únicamente del acto en sí del sexo? Desde luego que no.
Qué es la sexología
La sexología es una disciplina científica que estudia la sexualidad humana. A pesar de que puedas tener la sensación de que estemos diciendo que estudia lo que es en sí el acto sexual, no nos referimos –únicamente– a esto.
Dentro de la sexualidad humana hay un montón de aspectos diferentes como, por ejemplo:
- La identidad de género.
- Hormonas y fisiología del cuerpo.
- Componentes psicológicos como la vergüenza, la ansiedad o la autoimagen.
- Vinculación sexo-afectiva.
- Roles de género, construcciones sociales alrededor de la sexualidad.
- Orientación sexual, deseo sexual.
- Capacidad reproductiva.
- Salud sexual.
Como verás, son muchísimos los aspectos –y no hemos mencionado todos– que conforman la sexualidad humana. Además de esto, por supuesto, la sexología también estudia cómo responde el cuerpo ante el sexo, denominado como respuesta sexual humana.
Áreas que estudia la sexología
Podemos dividir las áreas que estudia la sexología de la siguiente forma:
- Sexología clínica. Abarcaría todos aquellas situaciones físicas, hormonales o médicas relacionadas con el sexo. En este sentido, encontraríamos en esta área eso que tanto nos imaginamos que estudia esta disciplina: todas las dificultades sexuales (como las disfunciones sexuales, el dolor durante el sexo o dificultad para alcanzar el orgasmo), problemas hormonales que afecten a nuestro sistema reproductivo, condiciones médicas que generen dificultades en el área sexual, en otras. También estudia la respuesta sexual humana.
- Terapia sexual. En este caso, la disciplina científica recoge todo lo del apartado anterior y lo pone en práctica en terapia, ya sea individual o de pareja, para hallar soluciones a aquellas circunstancias que estén siendo problemáticas. La terapia sexual es aquella terapia psicológica llevada a cabo por un profesional especializado en sexología.
- Salud sexual. La salud sexual engloba muchos aspectos diferentes: desde la salud reproductiva, a la prevención de infecciones de transmisión sexual (ITS). Nuevamente, es la aplicación de los estudios recogidos de la sexología clínica, puestos en práctica en esta área más concreta.
- Educación sexual. Esta es el área más amplia que podemos encontrar en el ámbito de la sexología. Recoge los aspectos sociales, como lo es la diversidad (nos referimos, por ejemplo, a la identidad de género o a la orientación sexual fuera del marco cisheteronormativo); también promueve la sexualidad saludable, por ejemplo, a través de la realización de talleres que hablen sobre placer, responsabilidad o consentimiento, pero también sobre protección, ITS y responsabilidad. Dentro de la educación sexual, también existen enfoques dirigidos a maximizar el placer, como es la educación en juguetes sexuales o en determinados procesos que conocemos menos como el squirting.
Por qué es importante la educación sexual
Como has podido observar, la sexología es una disciplina que abarca mucho más allá que eso que entendemos como sexo.
Hoy en día, una de sus aplicaciones más importantes, más allá de la terapia sexual, es la de la educación sexual. Durante muchas décadas, la educación sexual ha sido castigada y ha habido mucho tabú entorno a la sexualidad. No hay que irse demasiado lejos en el tiempo, pues en esta última década hemos seguido viendo cómo se censura la educación en diversidad o la educación sexual en nuestras escuelas e institutos.
La prohibición y el hacer de este tema algo tabú promueve el desconocimiento, la irresponsabilidad y las prácticas de riesgo. Además, impulsa a que las personas que no tienen acceso a la educación sexual, busquen esa educación en alternativas como podría ser el porno. Esto es altamente peligroso y problemático, pues la mayoría de pornografía de fácil acceso conlleva prácticas abusivas y violentas, no enseñan nada sobre responsabilidad o consentimiento, y crea unas expectativas absolutamente irreales sobre el sexo.
La sexología nos enseña que el sexo no tiene que dar miedo, no tiene que convertirse en un tema tabú. Cuánta más información tengamos a nuestro alcance, de una forma responsable y bien medida, más herramientas y seguridad tendremos en lo que hacemos.